Ama Dablam

La montaña sagrada de los Himalaya


  Khumbu-Himal, un pequeño rincón del Nepal. La región más elevada del mundo, donde la naturaleza agreste cobija los pueblos y la cultura milenaria de los Sherpas, etnia de religión Budista que un día hace ya muchos años emigró desde las planicies del Tibet.

Luego del exitoso ascenso al pico Pumori en 1991, decidimos seguir adelante con nuestros proyectos y sueños. Durante el acercamiento en 1991 al Pumori, observamos una montaña muy hermosa por su forma estilizada. El Ama Dablam, de 6856 mts. Para los Sherpas, existen montañas sagradas que según ellos poseen una energía especial, donde moran Dioses y Demonios. Generalmente, las nubes acompañadas con fuertes vientos, generan formas en su entorno; formas muy peculiares que no se ven en otras montañas.

Para ascender cualquier montaña en Nepal, es necesario obtener del gobierno un permiso de escalada, el cual es bastante costoso. Estos permisos están tabulados por la altura de la montaña y por su demanda.

Generalmente el montañista y el hombre occidental en general, al venir a estas regiones con la intención de escalar montañas, sólo tiene el objetivo de hacer cumbre a como dé lugar, dejando a sus espaldas todos los ricos y maravillosos aspectos culturales que envuelven estas montañas.

En Kathmandú obtuvimos el permiso burocrático para ascender la montaña. A los pies del Ama Dablam se encuentra el principal templo Budista de la región, el Monasterio de Tiangboche. Fue nuestro deseo también obtener el permiso y el visto bueno de los monjes budistas, ya que consideran que las montañas sagradas no se deben escalar. Sorprendido el Lama Ringpoché por nuestra petición, se alegró y nos dió su bendición, y nos aseguró que los Dioses nos protegerían a todos en nuestra expedición.

El Ama Dablam era sin duda alguna, un reto muy ambicioso, un paso adelante para nuestras capacidades. Nos preguntamos muchas veces: ?estamos preparados?. Esta es una montaña muy estilizada, donde el componente vertical está constantemente presente. Es necesario y vital el buen trabajo en equipo, y tener bien claro los riesgos, analizándolos y minimizándolos a través de un planteamiento logístico.

Instalamos tres campamentos de altura a lo largo de una arista muy afilada. En el campo dos, sólo pudimos armar una carpa por lo reducido del espacio. Constantemente escalamos con precipicios de entre trescientos y dosmil metros. Escalamos paredes verticales de roca y nieve. Superamos canaletas de hielo y roca. Realizamos varias travesías donde cada paso era un reto por la gravedad y el abismo.

Durante el ascenso, el paso lo va a pautar el que suba más lentamente. Ese será el ritmo de escalada.

Es necesario adaptarnos y seguir al más débil. Un día puedo ser yo, el siguiente mi compañero. Al escalar en estas condiciones es necesario contar con el apoyo y la confianza incondicional de los compañeros. Es de vital importancia la constante comunicación entre todos, debemos siempre ser objetivos. Si me siento mal, debo participarlo a tiempo. Si estoy inconforme con algo, debo decirlo.

La contínua toma de decisiones debe ser compartida. Una decisión mal estudiada puede ser fatal. Debemos tener una confianza profunda con el compañero, el cual estará enlazado con una simple cuerda; un nexo que significa el éxito o el fracaso, e incluso la vida o la muerte.

El éxito o fracaso de una expedición como esta será compartido con todos los integrantes. Por eso es necesario fijar reglas claras y estrategias de trabajo. Nosotros siempre planteamos que el resultado de una expedición estará directamente relacionado con el trabajo en equipo. Hacemos todo lo posible para que al menos uno de nosotros se pose sobre la cima.

Cuando realizamos expediciones de gran envergadura, trabajamos muchos días, semanas y meses juntos. La convivencia es muy estrecha, debemos aprender las virtudes y los defectos de nosotros mismos y de nuestros compañeros. Saber cuando necesitamos apoyo y cuando apoyar a nuestro compañero.

La tolerancia, uno de los dogmas que aprendimos de la cultura Budista, nos ayuda a entender y a sobrellevar situaciones apremiantes. A tolerar la incomodidad, el frío, el miedo, que son causantes de cambios y trastornos en nuestro comportamiento.

Ahora deseo mostrarles unas líneas de mi diario del Ama Dablam:

"Es el 17 de Octubre de 1993, campo 3, 6300 mts. El día amaneció muy claro y frío. Al salir al exterior de la carpa, observamos la sombra proyectada del Ama Dablam sobre valles y montañas. Los primeros 200 metros de escalada transcurrieron por una inclinada rampa de hielo y nieve. El viento rugía, arrastrando la nieve fresca sobre la superficie de la pendiente, y salpicándola en nuestra cara, lo cual dificultaba la respiración. Luego de unos 45 minutos alcanzamos la base del segundo glaciar colgante, el cual cruzamos haciendo una travesía para remontar una canaleta de hielo que nos conduciría a la parte superior. Colocamos 60 metros de cuerda para facilitar posteriormente el descenso. Salimos a un remanso donde observamos la pared somital, y una filosa arista que nos conduciría a la cima. A partir de ahora la escalada se tornó especialmente delicada, puesto que la pendiente era muy pronunciada, y además la nieve se encontraba muy suelta y profunda."

"Sólo nos quedaba subir y seguir subiendo por esta arista, que nos daba la impresión cuando mirábamos hacia arriba, de no tener fin. Hacíamos repetidas paradas para recobrar el aliento y reanimar nuestros pies insensibles por el intenso frío."

"Luego de unas horas, observo que Martín se detiene. La pendiente ha disminuído y cuando llego a él, me percato que nos está esperando a Alfredo y a mí, para así juntos con lágrimas de emoción, avanzar hasta la diminuta cumbre del Ama Dablam."

"Eran las 11:00 AM, y permanecimos una hora pese al frío y el viento, contemplando un espectáculo sin igual. Cientos de montañas, valles y poblados. Nuestro caompamento base, dosmil trescientos metros más abajo, apenas lo podíamos reconocer. Muy abajo, sobre una colina, veíamos el monasterio de Tiangboche. Al frente observamos el Pumori, un sueño ya realizado. Y un poco más allá, uno por realizar: la Diosa Turquesa..."

Aquí, nuestros sueños como montañistas no han cesado, estarán latentes hasta poder despertar nuevamente entre valles y montañas, pero sobre todo en otra hermosa cumbre... Recuerdo unas palabras del Príncipe Siddharta: "No esperes nada de los Dioses, espéralo todo de Tí"

Fecha : Octubre 1993

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