Fecha: Julio 1991
Cordillera del Pamir. Tadjikistán
Primeros sietemiles para Venezuela
La idea surgió de un grupo de antiguos compañeros de montaña, que basados en experiencias anteriores, decidimos enfrentar el reto que implica hacer una expedición como ésta. Sabíamos que nos esperaban serias dificultades, y para enfrentarlas tuvimos que contar con el apoyo de muchas personas que confiaron en nuestro proyecto.
El equipo humano se probó en los meses de intenso trabajo que precedieron a la partida. La preparación individual y la confianza en el grupo, nos permitirían enfrentar los obstáculos de la montaña.
Atravesamos el Atlántico y la Europa occidental para el 4 de Julio amanecer en la capital soviética. Nuestra primera gran impresión la produce la inmensa torre de la Universidad Lomonosov de Moscú. Hacemos una corta visita a lugares históricos y populares de la ciudad.
Continuando nuestro viaje hacia el Asia Central llegamos Dushambé, a tres mil quinientos kilómetros de Moscú. Es la capital de la República Soviética de Tadjikistán, y está ubicada en el valle de Guisaar, en las faldas de la cordillera de Alai del Pamir occidental.
En este lugar se reunían periódicamente mercaderes y campesinos a vender e intercambiar mercancías. Esta actividad, el bazar, se llevaba a cabo los días lunes, ó "dushambe" en la lengua Tadjik, que según la costumbre le dió el nombre a la aldea que más tarde se convertiría en la capital de la nueva república soviética.
Los Takjiks son un pueblo de origen iranio, descendientes de los antiguos bactrianos, que habitaron estas regiones desde tiempos de Ciro el Grande de Persia, hace dos mil quinientos años.
Desde Dushambe comenzamos a internarnos en el Pamir, por el valle del río Vajsh y su afluente Muxú, hacia la aldea de Dip Shaar. La mayor parte de Asia Central está formada por desiertos cuyas precipitaciones llegan a ser, en algunas regiones, inferiores a las del Sahara.
En medio de estas zonas áridas se levantan las
altas cumbres del Pamir, cortando el aire y extrayendo
humedad en forma de copiosas nevadas que caen durante el
largo invierno, y que en la parte occidental alcanzan un
volumen equiparable al de las precipitaciones del Amazonas
venezolano.
El deshielo de los ochomil kilómetros cuadrados de glaciares del Pamir da origen a los grandes r íos del Asia Central, que a su vez dan vida a los oasis y a los fértiles valles irrigados en sus márgenes, lo que ha permitido el asentamiento de poblaciones sedentarias y el florecimiento de ciudades como Samarkanda y Bujará.
Los valles de las zonas prealpinas del Pamir están habitados por pastores seminómadas kirguizes, de origen turco.
En Dip Shaar descansamos por primera vez del largo viaje y aprovechamos para completar algunos detalles de la planificación. Aquí conocemos a veteranos escalador ruto Victor Pavlóvich Nekrasov, quien nos da una extensa charla sobre la geografía e historia del Pamir.
Hacemos también una caminata de aclimatación por un valle de la cordillera de Pedro I, la cual se alza desde la margen izquierda del río Muxú. El día 8 arreglamos el equipaje para continuar nuestro vuelo en helicóptero hacia el Campamento Base.
El Campamento Base está ubicado a cuatromil doscientos metros de altura, en el borde de la lengua del glaciar Moskvin. Desde aquí tenemos acceso a tres altas cumbres: el Pico de los Cuatro, de seismil doscientos metros, el pico Korshenevskaya de sietemil cientocinco metros, y el pico Comunismo, de sietemil cuatrocientos noventaicinco metros.
Después de algunas caminatas, partimos hacia el Pico de los Cuatro para completar nuestra aclimatación. Instalamos el campamento sobre los cincomil metros, para el próximo día continuar la ascensión, pero el clima que ya era inestable desde nuestra llegada empeora. Un día completo esperamos una mejora del tiempo que se produce a medias. Sin embargo, ascendemos por la profunda nieve hasta cerca de los seismil metros y así cumplimos nuestro objetivo de aclimatación.
De regreso al campamento base ocupamos el tiempo en reponer energías y compartir las noches festivas en la carpa comedor. Sin embargo una gran inquietud ocupa nuestras mentes. Esa inmensa mole que deseamos ascender y que en esta temporada no ha sido escalada por expedición alguna. Debido al mal tiempo reinante y la acumulación excesiva de nieve, sabemos que los peligros y las dificultades son mayores. No hay muchas probabilidades de alcanzar la cumbre.
Decidimos separarnos en dos grupos. El primer grupo intentará ascender la cumbre del Pico Korshenevskaya. El segundo intentará abrirse camino por la arista Brodkin en dirección al Pico Comunismo.
El espolón Brodkin en su parte superior, está protegido del peligro de los aludes, pero la rampa glaciar que da acceso al mismo está debajo de una pared inestable. Tendremos que cruzarla con rapidez antes de que el sol derrita la nieve de la pared.
Treintaiseis horas de contínua nevada detienen nuestro avance en segundo campamento a cincomil ochocientos metros. Durante la noche las carpas quedan sepultadas, y una de ellas colapsa ante la furia del viento y el peso de la nieve. Por fin se calma la tormenta y con gran esfuerzo logramos desenterrar las carpas.
La gruesa capa de nieve blanda hace intransitable la ruta de ascenso. Hacemos un último intento de llegar al plató, pero a los seismil metros nos detiene una inmensa grieta cubierta por la nieve fresca. En estas condiciones no es posible cruzar.
Mientras tanto, nuestros compañeros se esfuerzan por ascender la cumbre del pico Korshenevskaya, la tercera del Pamir. El día 19 de Julio, Oscar Dib, Xabier Leizaola, Alberto Pan y Víctor Turco alcanzan los sietemil ciento cinco metros del pico Korshenevskaya.
Pero no todo ocurre según lo planeado. En el descenso, a cincomil setecientos metros, un accidente provoca una fractura a Victor Turco en su pierna derecha. Victor es auxiliado por sus compañeros y por un grupo de montañistas armenios, que se preparan para ascender al segundo campamento. De inmediato comunican el accidente al Campamento Base, donde los demás nos reponemos del primer intento al pico Comunismo.
Víctor es trasladado el mismo día hasta el Campo Uno a cincomil trescientos metros. Al día siguiente subimos con el grupo de rescate ruso para bajar a nuestro compañero hasta un valle a tresmil setecientos metros, donde será evacuado con la ayuda del helicóptero.
De regreso al Campamento Base, visitamos a los armenios
que nos ayudaron en el rescate, y con quienes hacemos una
gran amistad.
El día 25 partimos hacia un nuevo intento por ascender el pico Comunismo. Estando en el tercer campamento, en el plató, a seismildoscientos metros, un nuevo inconveniente afecta nuestros planes. A las ocho de la noche recibimos una llamada por la radio. Un escalador ruso, que venía bajando del Campamento Cuatro cayó doscientos metros y se encuentra muy grave, en un vivac a seismil trescientos metros. Carlos Calderas es el único médico en el pico Comunismo. A las ocho y media salen en su auxilio Carlos y nuestro compañero ruso Víctor Yak.
Al día siguiente, sin mayor información acerca de nuestros compañeros, salimos a su encuentro para inicial el rescate del accidentado. Sin embargo ya en camino, recibimos noticias de que el escalador ruso se ha recuperado gracias a la atención brindada por Carlos Calderas, y no hará falta nuestra ayuda. Decidimos entonces continuar ascendiendo hasta donde sea posible en un sólo día, y regresar hasta el campamento del plató.
A las tres de la tarde, Marco Cayuso, Alberto Pan y Andrés Reimpell, llegamos al pico Dushambe, de sietemil cinco metros de altura. Sabemos que no es posible continuar hasta el pico Comunismo si queremos evitar un vivac a semejante altura, por lo cual decidimos iniciar el descenso.
Durante los últimos días en el Campamento Base, tenemos tiempo para el descanso y para pensar sobre los logros y fracasos de la expedición. La experiencia en las altas montañas del Pamir, y la convivencia con los disímiles soviéticos, rusos, armenios, georgianos, uzbekos, takjiks, kirguizes, superaron todas nuestras expectativas. A pesar de los muchos obstáculos, el objetivo central de la expedición fue logrado. Se dió inicio al intercambio con ese vasto mundo desconocido y cuyo primer fruto fue la visita de montañistas rusos a nuestro país, en Diciembre de 1991. Así mismo, se ha contribuído a impulsar una nueva etapa del montañismo venezolano en la que, apoyado por la empresa privada, trasciende las fronteras de América y pone sus ojos en las más altas montañas de la tierra.
El 31 de Julio abandonamos el Campamento del Moskvin. Con la llegada del otoño los visitantes deben regresar a sus lugares de origen. Los gigantes del Pamir permanecen inalterados a pesar de nuestra prescencia y de los esfuerzos de numerosos montañistas por ascender sus vertientes. Nosotros en cambio, llevamos la huella permanente de sus altas cumbres y de las experiencias que con generosidad nos proporcionaron.


