Fecha : Septiembre - Octubre 1991
Pumo ri
El sueño de los Himalaya
Los montañistas desde nuestra infancia, soñamos
con conocer muchos lugares donde hay montañas, y
sobre todo con el Himalaya. El poder caminar algún
día por esos valles llenos de sorpresas, y de una
atmósfera mágica generada por su belleza,
su gente, su arquitectura. Para nosotros, aparte de ser
un sueño, el Himalaya se mantenía en un plano
irreal y era una utopía. Nadie se atrevía
a mencionar la posibilidad de organizar una expedición
al otro lado del mundo.
En la década de los ochenta, varios montañistas venezolanos relacionados con la Fundación Terramar decidieron intentar la realización del sueño, y propusieron el proyecto a dicha fundación científica. Se trabajó mucho para conseguir los fondos, y para la preparación física y psicológica. El grupo fue variando en su composición, y algunos de sus miembros como Ramón Blanco y José Dopico no pudieron estar presentes en el grupo definitivo. Finalmente el equipo de escaladores estuvo integrado por Alfredo Autiero, Raúl Castillejo, Martín Echevarría, Luis Simozas y Marcus Tobía; apoyados por Armando Subero, Fabián Michelangeli, y el lider de la Fundación Terramar, Armando Michelangeli.
El día 18 de Septiembre partimos de Venezuela hacia París, y de allí a Nueva Delhi. Luego proseguimos hacia Kathmandú, la capital del Reino de Nepal; una ciudad de particular arquitectura, llena de templos, con calles que son verdaderos caos, con insistentes vendedores persiguiendo a los turistas.
La meta era el Pico Pumori, ubicado en el Kumbu, en un extremo del glaciar donde está ubicado el Everest, la montaña más alta del mundo. Estábamos entre felices y nerviosos, pues recientemente un francés y un sherpa habían perecido en la montaña, víctimas de una avalancha. En el Pumori las avalanchas representan el mayor peligro.
De
Kathmandú volamos a Lukla, a 2830 mts. Desde allí tendríamos
el apoyo de los Yaks (animales de carga) y de porteadores
para acarrear el material requerido para el ascenso.
Atravesamos valles, ríos provenientes de los glaciares,
y puentes colgantes.
El campamento base quedó establecido a 5.400 mts. Allí los sherpas cumplieron con los rituales de la "puya", ceremonia religiosa donde se pide a los dioses la protección durante la escalada. Había tres grupos intentando el ascenso al Pumori. La ruta presenta un tramo con pendientes muy fuertes, de hasta 90 grados, pero las avalanchas eran el peligro más determinante, porque ocurrían durante todo el día.
El día 12 de Octubre llegó el momento culminante. A las 4 de la mañana iniciamos el ascenso a la cumbre. Hacía mucho frío, y estaba oscuro. La pendiente era fuerte, de unos 55 a 65 grados de inclinación. El viento nos hacía tambalear. La nieve levantada nos quitaba la visibilidad por momentos.
Durante horas seguimos avanzando, hasta que al fin llegamos a la cumbre. Estábamos entre el Tíbet y Nepal, y la vista era maravillosa. Cientos de montañas se divisaban en el horizonte, algunas de las cuales pudimos reconocer. Eran las montañas de nuestros sueños, las que habíamos visto en los libros. Nuestra felicidad fue inmensa. Allí estábamos Alfredo Autiero, Marcus Tobía, y el sherpa Kaji. Al día siguiente coronaron Martín Echevarría, Raúl Castillejo y el sherpa Nyima Rita. Fue el primer éxito de los venezolanos en las cumbres del Himalaya.
Ese año de 1991 fue muy importante para el montañismo de nuestro país. La ascensión al Pumori constituyó la primera experiencia exitosa de un grupo venezolano en el Himalaya. Previamente, durante los meses de Julio y Agosto, otro grupo venezolano del Centro Excursionista Loyola Senior coronó los primeros sietemiles para Venezuela, en la cordillera del Pamir, en la Unión Soviética. Y durante el mes de Agosto los escaladores Ramón Blanco, Flor Boscán y Hans Schwarzer se unieron a una expedición internacional al Broad Peak, en Pakistán, de 8047 mts. Con la ascensión de Ramón Blanco hasta la cima, se logró el sueño de hacer ondear por primera vez la bandera venezolana en un ochomil.


