QUIENES SOMOS

Historia

Hablar de la historia del grupo es hablar de nuestras vidas. Desde nuestros pasos por los patios del colegio, y mientras planeábamos la excursión del fin de semana, nos quedábamos viendo al sentinela de Caracas. La impresionante cima del Avila nos atraía y tras su silueta lográbamos ver otras cordilleras, más recónditas, más altas.

Las paredes de la Guairita y de los Morros de San Juan, también ocuparon esos primeros años. El desafío a la gravedad llenaba la necesidad de emoción que se despierta en estas edades. Surgían mayores retos.

A esas aventuras de fin de semana le siguieron innumerables vacaciones en la Sierra Nevada de Mérida. Experimentamos la emoción del primer contacto con la nieve. El blanco y frío elemento calentaba nuestras ilusiones, y requería del aprendizaje de nuevas técnicas. El piolet y los crampones, herramientas básicas para avanzar en este terreno, pasaron a ser las extensiones de brazos y piernas. Llegar al punto culminante de nuestro país, el pico Bolívar, fue motivo de alegría y satisfacción.

Con el tiempo dimos el gran salto: salir de nuestra frontera, y sobrepasar los seis mil metros. El lindero de los veinte años nos sorprendió invirtiendo nuestros lapsos de verano universitario en las cordilleras suramericanas. Estos viajes ya no eran simplemente un grupo de amigos aprovechando la semana santa, sino que exigían una logística y unos preparativos de meses de trabajo, representando un reto tan grande como las mismas escaladas. El dinero que necesitábamos lo conseguíamos de las maneras más sui géneris que se puedan pensar: lavando carros y pintando casas, rifas, mudanzas, ventas de garaje, franelas alusivas a las expediciones. Hasta organizábamos fiestas y verbenas.

Cuando finalmente llegaba el momento del viaje, sentíamos que el esfuerzo había valido la pena. Cada nuevo país era una experiencia que sobrepasaba nuestras espectativas. El paisaje, las comidas, las casas, los rostros, nos atraían justamente por ser tan distintos a los de nuestra tierra. A pesar de estar en nuestro mismo continente, veíamos otras realidades en esos países. Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina. Sus cumbres más emblemáticas : el Chimborazo, el Púlpito del Diablo, el Huascarán, el Illimani, el Aconcagua. Con cada nuevo éxito, nos íbamos convirtiendo en mejores escaladores, y mediando nuestros veinte años, nos percatamos que constituíamos la vanguardia del montañismo en Venezuela.

De nuestros contactos en los Andes y en las Selvas con grandes montañistas europeos y norteamericanos, fue tomando forma el sueño de escalar en el Himalaya: Muztagh Atala cordillera más alta del mundo. Pero llevar a la realidad este sueño, requería de una gran cantidad de recursos de los que no disponíamos. Así como buenos escalando, malos para vender la idea a los necesarios patrocinantes. Razón por la cual nos asociamos. Una fundación científica organizaría la expedición, y nosotros nos limitaríamos a escalar. No todo fue tan fácil. Pero tras siete años de altibajos paseábamos por las calles de India y Nepal, tal como lo habíamos imaginado.

Una montaña llamada Pumori fue el primer objetivo. Una montaña de más de siete mil metros. Pequeña para los Himalaya con sus grandes cumbres de más de ochomil metros, era un buen comienzo para aquello de empezar haciendo. Ocho expediciones de diferentes partes del mundo coincidimos en la base para intentar el ascenso. Dos de ellas tuvieron accidentes mortales. Sólo una coronó con casi la totalidad de sus miembros. La expedición más novata, aquella que parecía la nota tropical y anecdótica del campo base, la expedición venezolana.

Ese fué el primer éxito de un equipo venezolano en los Himalaya.

 

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